| Publicado el 20 de Enero de 2012 Londres envía un nuevo “principito” a Malvinas en el marco de un rediseño estratégico militar británico. Rodear al príncipe William de un dispositivo armado, en un simulacro de peligro bélico argentino, constituye una creación de la misma calaña que el haber sostenido la existencia del “colonialismo” argentino. Una especie de gran espejo grotesco para invertir la realidad. Tiene razón Martín Granovski cuando dice que “sería infantil suponer que es una salida militar sólo por razones internas”. Pero es necesario actualizar la crítica a la rémora colonialista que rige la política británica en épocas de profunda crisis internacional: es decir a la luz de las enconadas disputas actuales por la reconfiguración geoestratégica del mundo.La presidenta Cristina Fernández ha sabido leer esa nueva realidad, en lo que atañe a la Patria Grande, y les ha dicho a nuestros hermanos latinoamericanos que la ocupación colonial británica de Malvinas no es sólo un problema de la Argentina, sino una amenaza sobre toda América Latina. Es desde esa premisa presidencial que la labor diplomática obtiene el resonante apoyo del Mercosur y el CELAC. La furiosa malvinización en que repentinamente se sumerge la política con David Cameron no es tan sólo del interés inglés. Hace tan sólo pocos días Barack Obama debió trazar un nuevo mapa para sus gastos militares, forzado por la drástica reducción del presupuesto de Defensa aprobado por su Parlamento. Curiosamente América Latina fue despriorizada. Pero advirtamos que EE UU, en un retroceso aparente, está empujando a sus socios a asumir roles que cubren las limitaciones estadounidenses. Francia e Italia fueron sus mascarones en Libia y la malvinización bien puede ser otra cara del nuevo perfil de la OTAN, en este caso con el protagonismo de Gran Bretaña. El dominio británico sobre las islas a comienzos del siglo XIX fue un remanente de su intento de extender los dominios de la corona a expensas de la decadencia de España en América. Fracasados sus planes sudamericanos, su pertinaz vocación colonialista hizo que mantuvieran a las “Falklands” como una suerte de “célula territorial dormida”, a activarse cuando fuese necesario. En ese aspecto la aventura militarista de Galtieri y Cía. es usada como excusa para el reforzamiento de su dispositivo bélico en las Malvinas. Hoy quieren y necesitan “facturar”: el horizonte de la explotación petrolera en el mar argentino, sumado a las importantes reservas marítimas brasileñas, convierten a las Malvinas en la potencialmente principal base militar para el control imperial en el Atlántico Sur, impensable sin la anuencia norteamericana. Y EE UU no tiene una “Base de Manta” en estas zonas. Limitados, política y presupuestariamente, los desplazamientos de la IV Flota estadounidense, las Islas Malvinas son un formidable portaaviones. Hoy la Argentina no va a cometer el mismo error que la dictadura en 1982, que evaluó que EE UU iba a permanecer neutral. Cristina Fernández ha aquilatado suficientemente esas experiencias: sabe que nosotros pertenecemos a América Latina, que ese es nuestro bloque y que los intereses de las grandes potencias han desarrollado mezquinas lealtades que los unen en estos casos. La persistencia de mantener en la agenda presidencial la cuestión Malvinas habla de la alta conciencia del kirchnerismo sobre nuestros derechos soberanos. La labor diplomática incansable alrededor de las Resoluciones de las Naciones Unidas que incumple Gran Bretaña no dejan lugar a dudas sobre la vocación institucional y pacífica de nuestras políticas. Sin embargo, los rasgos que va adquiriendo la extrema “malvinización” de Gran Bretaña y la militarización de las grandes potencias en general no augura nada bueno. Es necesario denunciar con vigor todo reforzamiento de las maniobras y las instalaciones militares en la isla, porque eso es lo que pone en peligro la paz en la región, y reclamar incansablemente que se reabra el diálogo y la negociación sobre la ocupación colonial. A la par, la Argentina debe redoblar sus esfuerzos por acordar una política de Defensa Común de la Unasur y establecer todos los mecanismos e instituciones regionales que sean necesarios. |
29 de enero de 2012
Londres manda otro “principito” a Malvinas
11 de enero de 2012
A propósito de la aparición del primer documento de Plataforma 2012. Buenos Argumentos
“Argumentos para una mayor igualdad”
Por Alejandro Grimson, Victorio Paulón, Jorge Gaggero, Florencia Abbate *
Esta carta pretende escapar a una falsa polarización. Quienes firman Plataforma, quienes adhieren y promueven Carta Abierta y quienes firmamos estos “Argumentos” afirmamos desear que la Argentina sea una sociedad más igualitaria. ¿Cómo es posible que nuestro diagnóstico acerca de lo que sucede en el país sea tan distante del de Plataforma?
El pensamiento crítico, que reivindicamos, distingue entre cualidades diferentes, se adentra con cuidado en procesos complejos. No descalifica a los adversarios o a quienes piensan diferente: construye argumentos. Quienes firmamos este texto creemos que es urgente desplegar un debate franco, que busque reconocer los matices y complejidades del proceso actual.
Cuando se parte de una presuposición, por ejemplo que este gobierno es calamitoso o maravilloso, y de ello se deriva que todo lo que haga ese gobierno tendrá esa misma cualidad, se está renunciando al análisis político y a la principal función de la crítica, que es la capacidad de distinguir.
Los firmantes de Plataforma 2012, con algunos de los cuales hemos compartido muchas luchas, parten de una idea que consideramos equivocada: este gobierno es nefasto y sólo hace cosas nefastas. Vamos a detenernos en las principales afirmaciones:
1 “Se ha profundizado la desigualdad”. Esto no puede afirmarse y menos aún al pasar. Los compañeros saben que hay distintas formas de estudiar la distribución del ingreso y que en cualquiera de ellas la desigualdad no se ha profundizado desde 2003 a la actualidad. La Asignación Universal, la ampliación de las jubilaciones, la reducción del trabajo precario (aún modesta para los objetivos que deben plantearse) ayudaron a eso. Las tan vapuleadas retenciones y el Impuesto a las Ganancias (aunque está pendiente una reforma impositiva) mejoran la distribución. Además, leyes como el matrimonio igualitario o del peón rural reducen otras desigualdades. Nos parece muy preocupante que se realice una afirmación tan grave sin análisis ni datos. ¿Acaso Plataforma no pretende convencer a los que piensan distinto?
2 Vemos con idéntica preocupación a la de los compañeros que desde los hechos del Parque Indoamericano en 2010 y la represión en Formosa, comience a agrietarse una de las grandes conquistas democráticas posteriores a los asesinatos de Kosteki y Santillán. Nos referimos a la máxima, tan criticada por los medios masivos, de que la policía concurra sin armas a las protestas sociales. El primer quiebre fue el asesinato de Fuentealba, con evidente responsabilidad de la policía provincial, que produjo una protesta de la CTA y de la CGT (incluyendo paro de actividades). El asesinato de Mariano Ferreyra, con gran repercusión, está siendo investigado y produjo la inédita consecuencia de un secretario general gremial preso. Ese hecho parece no existir para Plataforma. Por nuestra parte, consideramos imprescindible que el gobierno nacional tenga una política consecuente con su política de derechos humanos en relación con los asesinatos ocurridos en Jujuy, Santiago del Estero, Formosa y otras provincias. Una política que logre retrotraernos a la situación previa a los primeros muertos en protestas en las provincias. Creemos firmemente que es necesario que todas las organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos tomen esta cuestión como central en su agenda. Ese es el desafío no sólo para el Gobierno, sino también para muchos actores de la sociedad argentina.
3 Todos los gobiernos, de izquierda o de derecha, construyen relatos. La pregunta no es si los intelectuales se sienten interpelados por esos relatos. La pregunta crítica es qué habilitan y qué obstruyen dichas narraciones. Honestamente, entre quienes apoyan las principales medidas de los últimos años, vemos énfasis bastante distintos, comentarios críticos, disputas relevantes e irrelevantes. La crítica a la ley antiterrorista ha sido la muestra más reciente de lo que afirmamos: hay un debate público. No vemos un discurso único, salvo que así parezca el acuerdo profundo en enfrentar los discursos de aquellos economistas que quieren llevar a este país a los años noventa.
4 Existen disputas por la legitimidad política muy asociadas con los procesos de distribución económica. Y esas luchas son verdaderamente complicadas. No sólo porque una corriente progresista, que ha tenido diferentes capítulos en la historia del país, siga creyendo que las mayorías populares están engañadas, dado que han manifestado su apoyo a pesar de la supuesta “profundización de la desigualdad”. También, y principalmente, porque los poderes económicos y corporativos son mucho más reales de lo que un lector de la Plataforma podría suponer. En su texto no mencionan sus tensiones con el Gobierno: esas tensiones serían “puro relato”. Pero todos hemos visto actuar a los grupos rurales, eclesiásticos, a los medios, a transnacionales, fondos buitre y gobiernos extranjeros. ¿Qué fueron esos hechos? ¿Pura ficción?
5 Hoy se despliega en el país una tensión y una disyuntiva entre una concepción neodesarrollista, que en el fondo cree que mayores formas de inclusión y justicia serán alcanzadas gracias al crecimiento económico y una concepción igualitarista que cree en un desarrollo integral, económico, social, ambiental y cultural. Para evaluar hacia dónde nos lleva una ley o una política, no es suficiente mirar quién la vota: es imprescindible analizar sus efectos o no de transformación social.
6 Que haya acciones y metodologías del Gobierno que no compartamos (el Indec, la minería contaminante) no nos lleva a creer que exista hoy en la Argentina la posibilidad de una construcción de izquierda que insista en desconocer los avances logrados en estos años. Un pensamiento crítico comprometido con lo que hay que lograr, pero también con lo logrado, intervendrá activamente en el debate acerca de lo que falta, que es un avance cualitativo en todos los terrenos de una mayor igualdad.
Quienes creen que nos encontramos ante el demonio y que todo lo que vivimos es solamente una fantochada, una puesta en escena, cometen el error de persistir en un análisis que elude los temas centrales de las políticas del Gobierno y también hacen silencio ante el papel de los poderes a los que se enfrenta. Ese error profundiza la idea de que hay dos trincheras. Cuando tengamos un debate con matices, percibiremos que no serán los mismos los argumentos de los compañeros de Carta Abierta (que no pueden ser calificados como “voceros del Gobierno”) que los de Plataforma, pero tampoco los de sus integrantes. Quien conoce a las personas por sus trayectorias, sus hechos y sus dichos sabe que es bueno siempre juntarse, con el riesgo de que en el entusiasmo transmitido de unos a otros esa ausencia de matices pueda terminar en rejunte.
* También firman, entre otros, Roberto Pianelli, Alicia Azubel, Sandra Arito, Eduardo Menajovsky, Claudio Ingerflom, Luisa Valenzuela, Norma Díaz, Paula Abal Medina, Rita Segato, Gustavo Tieffenberg, Jorge Sarquis, Osvaldo Pedroso, Gerardo Aboy Carlés, Hugo Rapoport, Karina Bidaseca, Ariel Lupo, Laura Malosetti, Marta Dujovne, Jorge Kors, Nicolás Escobari, María G. Rodríguez, Damián Pierbattisti, Alejandro Falco, Estela Maidac, Alexandre Roig, José Lipovetzky, Nicolás Freibrun, Eduardo Smalinsky, Alcides Chiesa, Liliana Lukin, Víctor de Zavalía, Horacio Feinstein, Ana Cambours de Donini, Sonia Otamendi, Leda Schiavo, Sebastián Pereyra, Hugo Germano, Gabriel Noel, Daniel Mundo, Pablo De Biase, Ana Castellani, Martín Plot, Gustavo Dalmazzo, Juan Lo Bianco, Sergio Caggiano, Irma Zacaria, Juan Luis Fornero, Débora Gorbán, Cora Arias, Tukuta Gordillo, Graciela Jacob, Ariel Wilkis, Philip Kitzberger, Generación Política Sur, Juan Carlos Marín.
30 de diciembre de 2011
HEBE, EN LA LECTURA DE LA "CARTA DE LA IGUALDAD" DEL ESPACIO CARTA ABIERTA
La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo estuvo, este mediodía, en la Asociación Argentina de Actores en la lectura de la Carta Abierta número 11.
Hebe fue invitada a escuchar la lectura del documento, cuyo eje principal es la igualdad, además de hacer un recorrido por los últimos ocho años de gobierno a partir de la asunción de Néstor Kirchner.
Al arribar, la Presidenta de la Asociación recibió cálidos aplausos del público presente, en su mayoría miembros del espacio Carta Abierta. Entre otros, se acercaron a saludarla el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González; el filósofo Ricardo Forster; Carlos Girotti, sociólogo y dirigente de la CTA,; y la actriz Ana Celentano. En diálogo con los medios presentes, Hebe sostuvo: "Me invitaron a la lectura de la nueva Carta, y vengo a escucharla y a participar. Siempre han sido muy interesantes las Cartas, y luego la analizaremos". Posteriormente, al ser consultada sobre qué representan para las Madres el espacio de Carta Abierta, expresó: "Me parece muy importante que los intelectuales se hayan decidido a apoyar. La intelectualidad siempre estuvieron lejos de las Madres, en principio nos costó muchísimo y sufrimos, y el paso que dieron fue maravilloso". Luego, ante consultas periodísticas, reflexionó sobre los próximos cuatro años: "Siempre uno tiene sueños que se van cumpliendo, y tratando que la igualdad sea una realidad, como hace Cristina que lo repite. También la libertad, la libertad de prensa, el trabajo, la educación, y ahora el tema de la igualdad que es muy difícil, en un país tan extenso. Estuve hablando con el 'Perro' Santillán que sigue peleando allá en Jujuy, y vemos que hay gente que le falta, pero entre todos, poniendo un poco cada uno, vamos a llegar". Finalmente, se refirió a la combinación de los conceptos "igualdad" con el "capitalismo": "Hay muchas formas de ver al capitalismo, es como el marxismo, cada uno lo ve de manera distinta. El capitalismo siempre fue represión, opresión, dictadura, invasiones, eso ha hecho el capitalismo. El socialismo también ha tenido sus cosas malas, entonces me parece que hay que lograr un término medio, tal vez haya que inventar un nombre nuevo entre el capitalismo y el socialismo, entre el marxismo y el peronismo, se tiene que dar eso, porque lo que hizo el peronismo es una maravilla, pero si lo analizás desde la época del marxismo lo que hacía Perón estaba mal. Creo que llegó el momento de lograr un término medio". La "Carta de la Igualdad" analiza el proceso que llevó a la reelección de Cristina Kirchner y los desafíos que se abren a partir de su segundo mandato, además de recorrer las principales medidas de los últimos ocho año de administración kirchnerista. El primer párrafo expresa: "El triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones del 23 de octubre con el 54 por ciento de los votos expresa la voluntad popular por la profundización de los cambios. En esa decisión de millones de personas se vislumbra la apuesta por una política transformadora, perseverante en su irreverencia frente al orden establecido". En tanto, en alusión al impulso del gobierno a las cuestiones de derechos humanos, en otro de sus párrafos puede leerse: "En nuestro país se había desarrollado una inédita construcción militante de derechos humanos. Heroica por parte de las Madres de la Plaza, que en plena dictadura lucharon por la recuperación de sus hijos, y multiplicada luego en un vasto friso de militancias. Con la decisión de desarmar el dispositivo de la impunidad, el gobierno recuperaba las reivindicaciones centrales de ese movimiento: Memoria, Verdad y Justicia y, al hacerlo, se fundaba a sí mismo como una experiencia política radicalmente nueva". |
26 de diciembre de 2011
Desde el Espacio Carta Abierta Venado Tuerto invitamos a la lectura pública de la Carta Abierta nº 11 en la CABA
JUEVES 29 DE DICIEMBRE DE 2011
LECTURA PÚBLICA DE LA CARTA ABIERTA /11
LA CARTA DE LA IGUALDAD
En los hilos del presente argentino, en los hechos que fueron amasando sus condiciones, es posible encontrar algunos que llevan hacia la cuestión de la igualdad. Esa es, creemos, la carta que hay que jugar en el período político que se abre con la reasunción de Cristina Kirchner como Presidenta. Esa carta supone continuidad de las políticas de ampliación de derechos, que van desde considerar la igualdad en el plano del derecho al ingreso –con la asignación universal por hijo- hasta el reconocimiento de los mismos derechos para grupos diferentes, como ocurre con la ley del matrimonio igualitario o la de identidad de género. La igualdad está en el nombre mismo de esas normas y, a la vez, es el horizonte irrenunciable de las mejores políticas del país.
Pero también la igualdad exige novedad y profundización: más vastas reformas económicas –que incluyan la reglamentación tributaria, la afirmación de las paritarias y la mejoría salarial; las normas para sustraer las políticas económicas del condicionamiento que supone una economía concentrada y transnacionalizada-; arriesgadas vocaciones por la justicia, que lleven a considerar leyes apropiadas para garantizar el derecho a la tierra de los campesinos e indígenas; primacía del interés público y no de la especulación inmobiliaria en la cuestión del hábitat popular y el desarrollo urbano; y políticas de Estado para la afirmación de la universalidad de la educación y la salud.
Porque mucho se ha realizado, mucho más se hace visible como pendiente. Y reclama imaginación política, fervores colectivos y lúcidos compromisos.-
A LAS 12:45
EN LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES
ALSINA 1762 - C.A.B.A.
NUNCA MENOS!
20 de diciembre de 2011
NOTICIAS DE LA IGUALDAD Por Carlos Girotti (*)
Siete lectores su turnaron en la asamblea sabatina del Espacio Carta Abierta para dar a conocer entre los asistentes las siete carillas del nuevo documento público del grupo de intelectuales. Se trata de la onceava carta que lleva por título “Carta de la igualdad”. Hubo aportes, debates y, al cabo, cuando todos se disponían a comenzar el ya habitual brindis de fin de año en la explanada de la Biblioteca Nacional, Amado Boudou sorprendió con su imprevista concurrencia. También estuvieron , como en oportunidades similares, el senador Daniel Filmus y el Secretario de Empleo, Enrique Deibe, pero la llegada del Vicepresidente introdujo una certeza incontrastable: la vigencia de Carta Abierta en el nuevo escenario político.
La crítica situación que, en 2008, hizo que un pequeño pero muy significativo grupo de personas vinculadas a las artes, las ciencias, la educación y la esfera cultural, se pronunciaran en defensa del gobierno asediado de CFK, ha quedado atrás. No es preciso leer las diez cartas elaboradas a lo largo de todo de este tiempo para confirmar tal evidencia. Sin embargo, el derrotero de Carta Abierta podía haber concluido con el 54% de los votos obtenidos por la Presidenta en la última elección. Ya no se estaba frente a la posibilidad cercana de que el gobierno democrático sucumbiera ante el “clima destituyente” generado por la acción combinada de la Mesa de Enlace y los grandes medios de comunicación. Tampoco urgían las respuestas, como en aquella asamblea en Parque Lezama a la que concurrió Néstor Kirchner, una semana más tarde del revés electoral de 2009. Sin embargo, la intuición de que el nuevo escenario político que sucedería a la victoria del pasado mes de octubre traería también desafíos originales y preguntas inquietantes, llevó a la redacción de la “Carta de la igualdad” sin que ello importara, para este espacio intelectual, una suerte de certificado de inmortalidad.
Pero la cuestión de la igualdad, eje vertebrador de la última expresión pública de Carta Abierta, atraviesa todas las cuestiones que hacen a la profundización de la democracia. No es del caso citar aquí párrafos del documento aprobado este sábado; al fin y al cabo, el texto será dado a conocer en breve por sus propios hacedores. Sin embargo, los hechos más resonantes de las últimas semanas, parecieran afirmar que el debate en torno a la igualdad no será, en lo sucesivo, una actividad decorativa en el presente período constitucional.
El crimen que segó la vida del campesino Cristian Ferreyra, independientemente de que sus autores materiales e intelectuales estén presos y sean juzgados, reabre con dramatismo la necesidad urgente de que el parlamento nacional sancione una ley que impida el desalojo de las comunidades de pequeños agricultores y de pueblos originarios de sus tierras ancestrales. Y aun así, en el supuesto de que esa norma ya existiese, la legítima reivindicación todavía podría ser conjurada por autoridades inescrupulosas valiéndose de formas represivas no interdictas o amparadas, peligrosamente, en algunos artículos de la llamada ley antiterrorista, como ya lo han señalado todos los organismos de derechos humanos. La cuestión de la tierra, es evidente, no se reduce a la concentración de la propiedad ni a la extranjerización de ésta; el modelo extractivista tiende a arrasar las antiguas culturas locales, las economías regionales y, junto con ellas, a los ciudadanos que las conforman. Suponer que ellos permanecerán sin inquietarse implica desconocer que, precisamente en los últimos ocho años y medio, el concepto de ciudadanía se ha hecho conciencia en la misma medida en que se ha recuperado la confianza en la política como instrumento de cambio.
En otro orden, la cuestión del trabajo no registrado –que ha experimentado mermas pero aún insuficientes- advierte sobre el ancho campo de conflictos que yace sobre el hecho de que el 34% de la mano de obra ocupada, jóvenes en su inmensa mayoría, se encuentra dentro de esa categoría. Es paradójico que, con esos indicadores, el acto realizado por la CGT en el estadio de Huracán haya jerarquizado las reivindicaciones de la franja mejor remunerada de los trabajadores para confrontar, políticamente por cierto, con el Gobierno. Y es aún más paradójico que la fracción antikirchnerista de la CTA haya descubierto que es posible la unidad en la acción con la CGT cuando, hasta ayer, eso era sinónimo de traición. La cuestión del trabajo no registrado –que no incluye al trabajo precario, siendo que éste persiste como otra lacra propia de una década atrás- atañe directamente a la cuestión de la igualdad porque las grandes patronales siguen midiendo su rentabilidad en base a estas inequidades.
Los ejemplos citados –y se comprenderá que la lista podría incluir, si no fuera por la limitación de espacio, temas igualmente urgentes como la reforma de la carta orgánica del Banco Central, una nueva ley tributaria, otra para las actividades financieras y así por delante- ponen de relieve que el nuevo escenario político trae desafíos también novedosos para la profundización del proyecto que comenzara en 2003 con Néstor Kirchner.
En este contexto, el debate de ideas, el reconocimiento de la existencia de miradas diferentes dentro de ese mismo proyecto, no puede ser sino una etapa superior en la que se enmarca el gobierno nacional, popular y democrático de Cristina Fernández. Pero si el litigio por la igualdad admite el concurso de distintos aportes y enfoques, lo que queda fuera de esta discusión es todo aquello que atente contra la posibilidad misma de la existencia de dicho debate porque, entonces, ya no sería tal: sería confrontación pura y dura.
La certeza de que este tiempo histórico impone un salto cualitativo hace que, propuestas como las del Espacio Carta Abierta, adquieran renovada vigencia, mientras que aquellas que sólo atinan a mirar su estrecho interés corporativo se distancian tanto del interés común que, a poco de expresarse, acaban siendo funcionales a quienes, de la igualdad, no quieren tener ni noticias.-
(*) Sociólogo, Conicet. 18 de diciembre de 2011. ARTÍCULO PARA DIARIO BAE
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